Alguien
me dijo una vez que uno no debería acostumbrarse a los milagros, uno no
debería dar nada por sentado ni dejar de asombrarse por la vida, por la
sonrisa, por la luz y la belleza y yo... lo sé de cierto.
La
tormenta es justo eso que viene a sacudirnos para que podamos abrir los
ojos, para recordarnos que es en medio de la oscuridad que podemos
valorar como nunca la luz que nos rodea.
Hoy solo quiero agradecer toda esa luz que recibimos durante esta prueba...
Gracias
por todas las muestras de amor, el apoyo económico, los ofrecimientos
de ayuda y de compañía, los mensajes y las llamadas que recibí. Lo
valoro y aprecio muchísimo. ![]()
Gracias a quienes pudieron donar sangre para la cirugía. ![]()
Gracias a los que encendieron una vela para él.![]()
Gracias a los que elevaron una oración por él. ![]()
Sobre todo, gracias por el amor que recibió mi David durante este proceso que, hoy, gracias a Dios, parece que termina.![]()
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El servicio de CARDIOCIRUGÍA nos dio de alta. El camino es largo y hay que seguir pero, esta prueba, ha sido superada...
Definitivamente, cada día es un milagro... no dejemos de contemplarlo. ![]()
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