Aquellos instantes que pasan de ser las luchas cotidianas a los que parecen batallas cruciales para seguir adelante no hay mucho más que mantener los pies bien puestos sobre la tierra y la mirada fija en el cielo...
Y recordar que, aún cuando la vida te golpee de frente y te estampe en las narices la fragilidad de lo que somos y le ponga cara a tu peor miedo...
Tambien te muestra que hay Fe...
Y familia...
Y amigos...
Y valentía...
Y resiliencia...
Y amor... mucho amor...
Y agradecimiento...
Y empatía...
Y generosidad...
Y luz en medio de la oscuridad...
Nosotros, desde ese pasillo frío de hospital, lo sabemos de cierto. No lo suponemos.

“Quédate Señor con nosotros porque, ya anochece”.
Lucas 24,29
No hay comentarios:
Publicar un comentario